¿Cómo invertir en Oro?

Invertir en oro

El entorno económico de la última década, más concretamente tras la crisis financiera del 2008, se puede resumir en que el crecimiento ha estado por debajo de lo esperado en la mayoría de países desarrollados y que las autoridades monetarias han estado haciendo todo lo posible para incrementarlo.


La gran novedad de las políticas monetarias de los últimos años - acentuadas con la aparición de las consecuencias económicas de la Covid19 - es que la impresión de moneda ha llegado a límites inimaginables y de consecuencias imprevisibles dadas las magnitudes.


Si a esta impresión le añadimos el enorme incremento de la deuda gubernamental, hace que las consecuencias de estas políticas económicas y fiscales acomodativas extremas pueden venir en formato de inflación - absolutamente ausente en la última década y que tanto miedo a los mercados financieros si llega de manera descontrolada - o en forma de devaluación de las monedas o de la enorme deuda acumulada.


Creemos que en una cartera diversificada siempre es adecuado mantener una parte de la misma en oro. Un activo que diversifica y que protege a la vez. Pero en estas circunstancias es cuando tiene más sentido que nunca mantener una parte de oro como inversión en las carteras, pues en precisamente episodios inflacionistas o de devaluación de la moneda es cuando el oro más brilla en forma de incremento de su valor.


Las alternativas que los inversores tienen para invertir en oro pasan por utilizar una de las tres tipologías de productos que existen en los mercados financieros. A continuación veremos cómo puede invertir en oro en bolsa o como invertir en oro físico en dos modalidades diferentes.


En primer lugar invertir en oro en bolsa. Implica invertir indirectamente en el metal, se hace a través de empresas mineras donde sus beneficios dependen del precio del lingote pero también de otros factores más vinculados a la evolución de los índices de renta variable o más específicos de cada empresa como la utilización los recursos, los costes de la extracción o también de los posibles cambios fiscales que pueden sufrir. Se puede hacer a través de vehículos diversificados como los ETFs o fondos especializados en las mineras pero también invirtiendo directamente en empresas del sector como por ejemplo Newmont Mining o Barrick Gold.


En segundo término, esta vez sí más directo, es a través de ETFs de oro. En el mercado existen varias alternativas y aquí recomendaríamos los que invierten en oro físico más allá de los que lo hacen a través de productos financieros derivados del oro. No es una mala opción si lo que se quiere es tener un producto líquido en la cartera para deshacerse en cualquier momento. Pero hay que tener en cuenta que los costes de recuperar el oro en formato físico son muy elevados en cualquier caso.


Una muy buena alternativa para los inversores - especialmente los de patrimonio más elevado - es en la tenencia de oro físico como inversión. En Vall Banc disponemos en exclusiva de la Sicav VB 24K Gold, una Sicav que permite a los partícipes aportar oro físico (previa certificación a través de un proceso exhaustivo de verificación de la pureza de los lingotes), de mantenerlo custodiado y de beneficiarse de la posible revalorización del metal precioso.


Se trata de un producto regulado por el AFA (Autoridad Financiera Andorrana) y auditado por Ernst & Young, con unas comisiones que incluyen los gastos relacionados con el coste de seguro y de caja de seguridad. El partícipe puede garantizarse que en el momento de querer un reembolso, sin coste asociado, se le entregarán los mismos lingotes aportados.

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